Un Mensaje de Nuestra Presidente
Se
Convierte en Costumbre
Hay algunas cosas que se convierten en costumbre, como presionar el botón de la puerta del garaje mientras salimos en reversa del estacionamiento de nuestras casas cada mañana, o parar en nuestro lugar favorito para comprar un cafecito camino al trabajo.
Una nueva costumbre para mi será compartir mensualmente mis ideas y pensa-mientos en cada edición de Spirit a través de esta columna. Eso incluirá un poco sobre mí, los más de 34 mil increíbles Empleados de Southwest Airlines, y algunas cosas emocionantes que estén pasando.
Primero, un poco sobre mí. Mi esposa Carol y yo nos conocimos en el octavo grado. Nacimos con un día de diferencia y nos casamos nuestro último año de la universidad. Tuvimos los tiempos de pruebas y tribulaciones de levantarnos en la madrugada para alimentar a nuestras dos hijas y los “todavía no me puedo levantar” cuando ya estaban más grandecitas. Ellas ya crecieron y están casadas, pero todavía continúo con los rituales mañaneros que comienzan mi día:
- Levantarme a las 5:30 a.m. No soy una persona “tempranera”, así que necesito una segunda alarma.
- Hacer ejercicio es mi meta diaria. Paso 30 minutos haciendo ejercicio con el perro de la familia de raza Sheltie, que se llama Chile.
- Siempre estoy a cargo del perrito. Es mi trabajo todas las mañanas de asegurarme de que Chile haga sus “necesidades” antes de ducharme.
- Luego viene mi régimen de nutrición favorito—para la mente y el cuerpo. Primero, un vistazo a los encabezados del periódico Dallas Morning News. Antes de ir al trabajo, Carol me da una taza con el café más fuerte que hay.
- Una banana al día es otra costumbre. Traigo una para comerla en la oficina mientras leo los periódicos The Wall Street Journal y USA Today y reviso mis citas para el día.
Entonces, esos son mis rituales. Uno de los rituales de Southwest es encontrar y desarro-llar a Gente “hecha para servir”. Esto nos permite proporcionar un nivel de servicio personal y cálido, incomparable en la industria aérea. Para ayudar a recompensar a nuestros Empleados por hacer a Southwest una aero-línea diferente, hemos lanzado un programa de reconocimiento llamado Operación: Kick Tail. Cada mes, compartiré con ustedes en la columna del lado una historia especial sobre cómo nuestros Empleados han hecho una diferencia positiva en la experiencia de viaje de alguno de nuestros Clientes o en la vida a un Compañero de Trabajo.
Siéntate, relájate, y disfruta tu vuelo. Ah, y sí, apagaste tu celular como te lo pedimos. Es costumbre.
Operación: Kick Tail Recognition
- El Agente de Rampas de Jacksonville,
CARLOS ROMERO, recientemente hizo “doble deber” cuando vino a ayudar a uno de sus Compañeros
de Trabajo el cual asistía a una Clienta. La Clienta sólo hablaba
español y había perdido su vuelo. Carlos no sólo tradujo,
sino que luego encontró y recobró los medicamentos de la Clienta
de su equipaje documentado. La Compañera de Trabajo de Carlos, Phyllis
Ward quería que supiéramos que Carlos
“ rocks,” y estoy de acuerdo.
- El Agente de Operaciones de Denver, JOSH HIBBARD, fue reconocido por su supervisor por asistirlo en un vuelo particularmente desafiante, aunque Josh no estuviese asignado al vuelo. Ambos vuelos, el de salida y el de llegada tenían un alto número de Pasajeros, incluyendo Clientes en sillas de ruedas. Gracias a la ayuda de Josh y su buena voluntad de ayudar a Compañeros de Trabajo, el vuelo salió justo a tiempo.